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Para avanzar en nuestra comprensión de cómo los procesos biológicos y conductuales interactúan para determinar el riesgo o la resiliencia, los teóricos sugieren que los modelos de desarrollo social necesitarán incluir múltiples mediciones de procesos biológicos relacionados con el estrés. Identificada a principios de la década de 1990 como un marcador sustituto del componente del sistema nervioso simpático de la respuesta al estrés, la α-amilasa salival no se ha utilizado para probar modelos biosociales de vulnerabilidad al estrés en el contexto del desarrollo infantil hasta ahora. En este informe, describimos un ensayo estándar que los científicos del comportamiento pueden usar para mejorar la próxima generación de estudios y se presentan recomendaciones específicas sobre la recolección, preparación y almacenamiento de muestras. Más importante aún, se presentan cuatro estudios con dyads madre–infante (N= 86), niños en edad preescolar (N= 54), niños (N= 54) y adolescentes (N= 29) para ilustrar las diferencias individuales en el cambio relacionado con el estrés en los niveles de α-amilasa, que los patrones de reactividad al estrés de la α-amilasa difieren de manera distinta de los medidos por el cortisol salival, y asociaciones entre diferencias individuales en α-amilasa y relaciones sociales, salud, afectividad negativa, problemas cognitivos/académicos/de comportamiento y reactividad cardiovascular. Concluimos que la integración de mediciones del componente adrenérgico del locus coeruleus/sistema nervioso autónomo (simpático), indexado por la α-amilasa salival, en el estudio de relaciones biosociales puede ampliar nuestra comprensión de la salud y el desarrollo infantil a nuevos límites.
Granger et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.
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