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La hipertensión es un factor de riesgo para la morbilidad y mortalidad cardiovascular. La hipertensión afecta a la mayoría de los pacientes en hemodiálisis (HD). Sin embargo, en ausencia de datos prospectivos, la evaluación precisa de la presión arterial (PA) y el nivel al que se debe orientar la PA aún están por definirse. Una relación directa entre el estado de volumen y la PA, así como entre la hipervolumen y la morbilidad y mortalidad en pacientes con HD, indica que la normovolemia es el objetivo terapéutico clave. Se recomienda una reducción del peso seco mediante ultrafiltración adicional (incluso en ausencia de signos clínicos de sobrecarga de volumen) combinada con restricción diaria de sodio dietético o con sodio en dializado individualmente reducido. El control estricto del volumen permite una marcada reducción en el tratamiento con medicamentos antihipertensivos o incluso lo hace innecesario. La HD domiciliaria larga y lenta o sesiones de HD cortas y frecuentes o HD nocturna también resultan en la reducción de la PA y de la hipertrofia ventricular izquierda en pacientes con enfermedad renal en etapa terminal. Será interesante ver qué recomendaciones surgirán de una conferencia patrocinada por Kidney Disease: Improving Global Outcomes sobre el objetivo óptimo de tratamiento de PA en relación con el daño a órganos finales y los resultados en pacientes de HD, sobre medicamentos antihipertensivos y sobre terapias no farmacológicas que se consideren para alcanzar los objetivos de PA en esta población, basándose en la escasez de datos prospectivos.
Walter H. Hörl (Mié,) estudió esta cuestión.