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En la sociedad de principios del siglo xxi, caracterizada como la sociedad del conocimiento, la institución escolar no puede permanecer ajena a los ritmos del cambio actual, por lo que la innovación constituye una de sus principales y prioritarias tareas. Es obvio que las innovaciones y los cambios más profundos que hemos experimentado en estos últimos años han venido de la mano de las tecnologÃas digitales. En este sentido, el conocimiento y el dominio de las herramientas y los procesos digitales supone una garantÃa de equidad en el sistema educativo, asà como un reto para la escuela, que debe poner al alcance de todos sus alumnos las herramientas y las aplicaciones de la tecnologÃa digital sin renunciar a su función educativa. Asimismo, el profesorado no puede quedar al margen de unas competencias digitales que son hitos ineludibles de la educación actual y futura. El conocimiento, el dominio y la constante actualización de estos procesos y herramientas digitales ahora son parte de la profesión docente, al igual que les ha sucedido a otros muchos profesionales de otros sectores. Teniendo en cuenta los nuevos escenarios de aprendizaje, en general, desde una perspectiva transformadora y, en particular, desde la formación de los educadores en relación con la tecnologÃa, pueden destacarse tres dimensiones. En primer lugar, el esfuerzo de la formación del profesorado, tanto inicial como permanente, debe centrarse, en gran parte, en el desarrollo de las competencias necesarias para la utilización docente de las tecnologÃas de la información y la comunicación (TIC). En el caso de la formación permanente, esta debe articularse en torno al aprendizaje autónomo del profesor, pero con una estrategia de formación e implementación basada en el trabajo en equipos docentes. En segundo lugar, la indiscutible emergencia de nuevos códigos y lenguajes originados en las tecnologÃas digitales implica nuevas formas de pensar y hacer, y nuevas maneras de aprender y de acceder al conocimiento. Esto le supone tal exigencia ética y deontológica al profesorado que este tiene que trabajar tanto individual como colectivamente en la conceptualización del papel educativo de las tecnologÃas digitales. En tercer y último lugar, los signos de los tiempos nos exigen pensar en modelos de centros educativos que incorporen innovaciones pedagógicas y proyectos digitales abiertos, flexibles, creativos, reales y participativos; centros en los que las tecnologÃas digitales puedan ser el mejor pretexto para innovar y fomentar la creatividad dentro del aula, para provocar cambios transversales y organizativos, y para abrir la escuela a la comunidad. Estos proyectos digitales deberÃan interpelar personalmente y fomentar el trabajo en equipo y la complicidad con el compañero; generar sinergias con otros departamentos, áreas, claustros y centros; y en el fondo, permitir hacer realidad el sueño de encontrarse en red y en la red.
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Pedro Hepp K.
Miquel Àngel Prats i Fernández
Josep Holgado García
RUSC Universities and Knowledge Society Journal
Universitat Rovira i Virgili
Universitat Ramon Llull
Pontificia Universidad Católica Argentina
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K. et al. (Wed,) studied this question.
www.synapsesocial.com/papers/6a097ca9b0d552aa8b45b95a — DOI: https://doi.org/10.7238/rusc.v12i2.2458