Este estudio explora cómo la comunicación digital modeló la visibilidad y las dinámicas emocionales de la protesta anti-base de EE. UU. en Takae, Okinawa, en 2016. Utilizando datos de Twitter en japonés (ahora X), analiza cómo los recursos estructurales, las características del mensaje y las emociones influyeron en la difusión política a través de comunidades polarizadas. Para capturar tanto la entrada en la difusión como la amplificación a gran escala, el estudio combina modelos de hurdle con regresión cuantílica. Los hallazgos revelan un proceso de difusión en dos etapas. En la etapa de entrada, la visibilidad está impulsada principalmente por recursos estructurales como el tamaño de los seguidores y los favoritos. Sin embargo, a niveles más altos de difusión, las dinámicas afectivas y semánticas se vuelven más importantes. En la comunidad de apoyo al movimiento anti-base, la ira facilita la difusión de alto nivel, mientras que en la comunidad de oposición a la protesta, el asco se convierte en un motor principal de la viralidad. Los hashtags no amplifican la difusión de manera consistente, mientras que los tweets que contienen enlaces externos tienen menos probabilidades de difundirse ampliamente, particularmente entre los oponentes. El análisis muestra además cómo Twitter conectó Okinawa con Japón continental a través de una circulación centrada en influencers, aumentando la visibilidad nacional mientras intensificaba simultáneamente la polarización política. Estos hallazgos sugieren que la visibilidad en línea no se distribuye de manera uniforme entre los públicos digitales, sino que está estructurada por asimetrías en la atención, el afecto y la influencia comunicativa. El caso de Takae ilustra, por lo tanto, cómo el activismo digital opera a través de dinámicas emocionales polarizadas y regímenes de visibilidad desiguales en la comunicación política japonesa contemporánea.
Keisuke Mori (Tue,) estudió esta cuestión.