“Obsceno,” “provocativo” y “escandaloso” son los adjetivos que Deanda-Camacho usa para calificar su trabajo de investigación, palabras que a su vez eran usadas en el siglo XVIII por la Inquisición para censurar textos de contenido sexual. Ofensiva a los oídos piadosos se centra en la producción literaria sexual de la época y la persecución inquisitorial que generó, la cual consiste en una censura de la literatura considerada “obscena.” Además, la obra tiene una mirada trasatlántica. Para la autora, investigar la producción literaria sexual del siglo XVIII sería una tarea incompleta si no se tuviera en cuenta la perspectiva de España y Nueva España. No obstante, advierte que su propósito no es simplemente comparar los textos peninsulares y coloniales ni analizar sus respectivas formas de censura. Más bien, busca teorizar la relación de complicidad que se establece entre censura y obscenidad. En este sentido, el vínculo entre la creación literaria y la persecución inquisitorial reside en la estrategia discursiva: para Deanda-Camacho, este campo letrado permite identificar espacios comunes entre las políticas y las poéticas de lo sexual, revelando tanto conflictos como las alianzas entre lo escandaloso y el control religioso. Para la autora, una depende de la otra: sin obscenidad no hay censura y sin censura, el texto no se consideraría obsceno.El trabajo de Deanda-Camacho se divide en cinco capítulos y un epílogo. En el primer capítulo, ‘Piarum Aurum Offensiva’, se definen la obscenidad y la censura junto con la relación que existe entre ambas. La categoría de lo obsceno se ubica en los textos fundacionales de la inquisición como De origine et progressu officii sanctoe inquisitionis, Manual de inquisidores o Directorium inquisitorum. También se aprecia en otros textos que influyeron sobre el concepto de “lascivo” de la doctrina católica española, como el texto del padre Antonio Arbiol, Estragos sobre la lujuria y su remedios conforme a las divinas escrituras y Santos Padres de la Iglesia (1726). El segundo capítulo, ‘El imperio genital,’ se enfoca en la presencia de la prostituta en la ciudad y, en particular, el burdel. Un aspecto central en la discusión de este capítulo son las estrategias discursivas que pretenden sujetar y controlar a la mujer, quien comenzaba a tener una presencia más activa en la sociedad. El tercer capítulo, ‘Los expertos putañeros’, analiza dos obras herederas del arte de Moratín: Las Décimas a las prostitutas de México (1782- 1785), firmada con el pseudónimo de Juan Fernández y centrada en las trabajadoras sexuales; y Fábulas futrosóficas (1824) atribuida a Leandro Fernández de Moratín, que explora el legado misógino del patriarcado. El capítulo cuarto, ‘La sexualidad clerical’, analiza los Sones de la tierra novohispanos (1766–1802) y textos que representaban a la clase popular o baja como por ejemplo el Jardín de Venus, una colección de poemas burlescos cuyo tema central es el sexo y el protagonista es el clérigo. Los Sones formaron parte de un fenómeno cultural que incluía danza, música y poesía. Estas canciones se consideraban una respuesta de la literatura hacia la inquisición novohispana. Denunciando la hipocresía de la iglesia, los Sones ponen en evidencia los intentos de la jerarquía eclesiástica de controlar la vida sexual de sus creyentes pese a hacer oídos sordos a los escándalos sexuales de sus representantes. El capítulo quinto, ‘Disfemismos y Eufemismos’ analiza los poemas Perico y Juana (1804) de Tomás de Iriarte y Besos de amor (1780) de Juan Meléndez Valdés. Se estudian dos formas de representar el sexo en el siglo XVIII: la primera, una pornográfica que encajaba dentro del discurso obsceno con el uso de elementos hiperrealistas o haciendo uso de las hipérboles. La segunda, una representación erótica y suavizante del discurso mediante metáforas o circunlocuciones. Perico y Juana es un poema de 23 octavas que habla de los pleitos y la reconciliación de unos amantes, mientras que Besos de amor contiene 23 odas cuyo tema central es el beso metafórico que se da entre el ‘yo poético’ y sus respectivas amantes: Nise, Galatea, Filis y Amarilis. Deanda-Camacho termina su estudio con un epílogo que brinda una conversación entre las poéticas y las políticas de la obscenidad y la censura, además de vincular las ideas exploradas del siglo XVIII con problemas de la actualidad, tales como el discurso de odio, la cultura de la cancelación y el porno. Estos temas se han considerado como una ofensiva a los oídos piadosos por sus opositores y se muestran como textos obscenos, que alguna vez, los inquisidores juzgaron en el pasado.El libro que nos presenta Elena Deanda-Camacho es un avance en la teorización de las poéticas de la censura inquisitorial y de la poesía de contenido sexual en la España imperial del siglo XVIII. Nos muestra que la investigación de estos temas es urgente y relevante, debido a los pocos ejemplares que se embarcan en su estudio y porque muchos de sus conceptos han servido de base a percepciones comunes sobre la literatura sexual como una escritura obscena y negativa. Deanda-Camacho inserta la obscenidad en el diálogo académico a pesar de las dificultades que tal empresa presenta, revelando ser un ejercicio necesario para su comprensión y su aceptación como parte de la naturaleza humana. Ofensiva a los oídos piadosos es, por tanto, un libro perfecto para quienes estén interesados en las literaturas española y novohispana de contenido erótico del siglo XVIII, pero también para quienes tengan curiosidad por las formas en que se ha representado el imaginario sexual en la literatura, historia, sociología, psicología, los estudios de género y de sexualidades, así como en el incipiente campo de los porn studies.
Mayra Flores Mejía (Wed,) studied this question.