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Una literatura creciente documenta las consecuencias perjudiciales de la encarcelación para la salud mental. Aunque es relevante, la encarcelación es solo una forma de contacto con la justicia penal y, por lo tanto, centrarse en la encarcelación puede enmascarar la medida en que el sistema de justicia penal influye en la salud mental. Utilizando conceptos del paradigma del proceso del estrés, junto con datos representativos a nivel nacional de la Encuesta Longitudinal Nacional de Juventud 1997, examinamos el contacto con la justicia penal—definido como arresto, condena y encarcelación—y la salud mental. En primer lugar, los modelos de efectos fijos, que ajustan características estables no observadas y características observadas que varían en el tiempo, muestran que el arresto está asociado de manera perjudicial con la salud mental, y el arresto representa casi la mitad de la asociación entre la encarcelación y la mala salud mental, aunque ciertos tipos de encarcelación parecen ser más consecuentes que otros. En segundo lugar, las asociaciones son similares a través de la raza y la etnicidad; esto, combinado con las disparidades raciales/étnicas en el contacto, indica que las interacciones con la justicia penal agravan las desigualdades de salud en las minorías. En tercer lugar, las asociaciones entre el contacto con la justicia penal, especialmente el arresto y la encarcelación, y la salud mental son particularmente grandes entre los encuestados que residen en áreas contextualmente desfavorecidas durante la adolescencia. En conjunto, los resultados sugieren que las consecuencias del contacto con la justicia penal para la salud mental tienen un alcance mucho mayor de lo que se había considerado previamente.
Sugie et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.