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La inclusión de síntomas cognitivos en los criterios del DSM-IV para episodios depresivos mayores y maníacos destaca la importancia de la cognición en ambos trastornos psiquiátricos (American Psychiatric Association, 1994). Por ejemplo, los criterios para el diagnóstico de estas condiciones incluyen una capacidad disminuida para concentrarse y la indecisión. Además, numerosos estudios han demostrado déficits cognitivos generalizados en la depresión (por ejemplo, Elliott et al. 1996; Purcell et al. 1997; Murphy et al. 2003) y en la manía (Goldberg et al. 1993; Murphy et al. 1999, 2001; Sweeney et al. 2000). Estos incluyen déficits en el procesamiento temprano de la información (Tsourtos et al. 2002), la memoria de recuerdo (MacQueen et al. 2002) y la planificación (Elliott et al. 1996), así como sesgos afectivos (Murphy et al. 1999) y respuestas anormales a la retroalimentación negativa (Elliott et al. 1996, 1997; Murphy et al. 2003). Algunos déficits residuales también son evidentes en una proporción de sujetos remitidos, incluso al controlar por el estado de ánimo (por ejemplo, Clark et al. 2002).
Tavares et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.