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La quimioprofilaxis para la neumonía por Pneumocystis carinii (PCP) se administra rutinariamente después de un trasplante alogénico de sangre o médula. Evaluamos la efectividad de la profilaxis con dapsone (50 mg por vía oral dos veces al día, 3 veces por semana) en comparación con trimetoprim-sulfametoxazol (TMP-SMZ) dos veces por semana para prevenir el PCP después del trasplante alogénico. Los pacientes incluidos fueron todos (n=646) los que recibieron trasplantes alogénicos de sangre o médula entre el 1 de septiembre de 1993 y el 31 de diciembre de 1996 que sobrevivieron al menos 100 días después del trasplante. Una cohorte de 111 receptores de dapsone fue comparada con los 535 restantes que recibieron TMP-SMZ. Diez pacientes desarrollaron PCP; 8 estaban tomando dapsone. La incidencia de PCP en la cohorte de TMP-SMZ fue del 0.37% frente al 7.2% para dapsone. El riesgo relativo de PCP asociado con el uso de dapsone fue de 18.8 (P<.001) y no se justificó por la edad, la enfermedad injerto contra huésped crónica extensa clínica, la fuente del donante o la recaída maligna. La profilaxis con dapsone a esta dosis se asocia con tasas significativamente más altas de PCP que el TMP-SMZ después del trasplante de médula alogénica. Aconsejamos precaución al prescribir alternativas a la profilaxis con TMP-SMZ en este contexto.
Souza et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.
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